El Arzobispo Gabrielle Caccia, observador permanente de la Santa Sede ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, cuestionó durante su intervención en una conferencia de la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” la forma en la que se mide el desarrollo de los países.
Con el objetivo de reflejar el nivel de desarrollo de un país, el Banco Mundial clasifica las economías del mundo en cuatro grupos de ingreso: alto, mediano alto, mediano bajo y bajo. Las clasificaciones se actualizan cada año el 1 de julio y se basan en el ingreso nacional bruto (INB) per cápita del año anterior.
El Arzobispo Gabrielle Caccia, observador permanente de la Santa Sede ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, cuestionó durante su intervención en una conferencia de la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” la forma en la que se mide el desarrollo de los países.
Con el objetivo de reflejar el nivel de desarrollo de un país, el Banco Mundial clasifica las economías del mundo en cuatro grupos de ingreso: alto, mediano alto, mediano bajo y bajo. Las clasificaciones se actualizan cada año el 1 de julio y se basan en el ingreso nacional bruto (INB) per cápita del año anterior.
Entre los países de ingresos medianos se encuentran, entre otros, Albania, Angola, Argelia, Camerún, China, Colombia, Pakistán, Maldivas, Nepal, Nicaragua, Nigeria, Ucrania, Tanzania o Túnez.
Para Mons. Caccia, uno de los principales problemas radica en la forma en la que se mide el desarrollo. A su entender, confiar únicamente en los datos económicos supone “descuidar muchas dimensiones fundamentales del progreso humano”.
En este sentido, explicó que este enfoque no solamente ofrece una “visión parcial de la realidad”, sino que también limita el acceso de otros países al financiamiento, así como de cooperación internacional, impidiéndoles satisfacer sus “necesidades reales de desarrollo”.
Por ello, el representante del Vaticano ante la ONU insistió en la urgencia de utilizar indicadores diferentes que reflejen no sólo los aspectos económicos, sino también los sociales y ambientales del desarrollo.
Para la autoridad vaticana, la aparente prosperidad económica de muchos países “esconde profundas desigualdades y fragilidades, vinculadas a fenómenos como los conflictos, la inestabilidad económica, el cambio climático y catástrofes naturales cada vez más frecuentes y violentas”, denunció.
Según Mons. Caccia, la próxima IV Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo, que se celebrará en Sevilla (España) el 30 de junio, supone una oportunidad para revisar los criterios de evaluación del desarrollo y “proponer herramientas innovadoras de apoyo” que permitan “liberar el potencial de estos países”.
En su intervención, recogida por Vatican News, Mons. Caccia destacó también la importancia de la inversión y de promover un modelo de crecimiento “que sea verdaderamente sostenible para toda la familia humana”.
Nota reproducida en Aciprensa