Los obispos de Ecuador manifestaron su satisfacción luego de que la Asamblea Nacional decidiera archivar el proyecto de la Ley Orgánica de Libertad e Igualdad Religiosa que, según aseguran, “violentaba los derechos del 70% de ciudadanos ecuatorianos que se confiesan católicos”.
La ley fue presentada en mayo de 2023 por la asambleísta de Revolución Ciudadana, Esther Cuesta, pero fue incorporada a la agenda parlamentaria el 28 de marzo de este año.
Según el diario El Comercio, la propuesta contempla “regular el ejercicio de la libertad de culto, garantizando el respeto a los derechos fundamentales y evitando prácticas que puedan promover la desigualdad de género o la intervención religiosa en procesos políticos y electorales”.
Además, la ley permitiría imponer sanciones contra organizaciones religiosas y sus miembros, que van desde multas económicas hasta la suspensión de la personería jurídica, si se manifiestan políticamente a favor de algún candidato, si se utilizan espacios religiosos para reuniones o actos de campaña electoral e, incluso, “si promocionan conductas contrarias a las libertades fundamentales”.
“¿Ser católico es un delito?”, se pregunta la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) en un comunicado difundido este 1 de abril. “¿Los católicos merecemos este trato agresivo y despectivo? ¿Por qué no fuimos invitados a participar en el trabajo de elaboración de este proyecto de ley? ¿Es esa una actitud democrática?”, escriben los obispos.
El Episcopado recuerda que el catolicismo no es solo la religión mayoritaria del Ecuador, sino que gran parte de la riqueza cultural y de la identidad nacional está ligada a la fe católica.
Además, asegura que el catolicismo es “una manera concreta de restaurar el tejido social y de abrir oportunidades” a muchas personas que “recuperan su dignidad y sus sueños gracias a la acción pastoral de la Iglesia Católica”.
“La fe cristiana no se vive únicamente en la esfera privada, tiene una dimensión social y pública irrenunciable. Quizá por eso, lastimosamente, hay personas y grupos a los que nuestra acción y nuestra voz molestan tanto”, asegura la CEE.
“El contenido de este proyecto de ley, en caso de que se vuelva a presentar, tarde o temprano, violentará no solo los derechos de la mayoría, sino también de las minorías”, añade.
Los obispos catalogan el proyecto como “malintencionado, deficiente, sectario peligroso e inconstitucional”, y agradecen a todos los que “han manifestado su indignación y rechazo en estos días, y han obligado al archivo de la misma”. Asimismo, ratifican que la libertad religiosa es un derecho constitucional y que la laicidad del Estado no significa que se deba “limitar el accionar de las organizaciones religiosas”.
“Esta pretensión solo refleja el deseo de imponer un control ideológico contrario a la autonomía de las religiones, que han sido, desde siempre, el último refugio de libertad, incluso bajo regímenes totalitarios, donde la defensa de la vida, la libertad y la justicia es vista como una ofensa y una amenaza”, sentencia el Episcopado.
“El Ecuador sabe que cuenta con la Iglesia Católica para que la amistad civil y la fraternidad social, tan anheladas por el Papa Francisco, se hagan realidad”, concluye.
Nota reproducida en Aciprensa