Mensaje de los Obispos de México a las Mujeres, por el Día Internacional de la Mujer

“La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones”

(Papa Francisco, EG 103)

Con ocasión del Día Internacional de la Mujer, los obispos de México deseamos expresar un mensaje de gratitud y reconocimiento a todas las mujeres que, con su fuerza, sensibilidad y valentía, enriquecen y construyen nuestra sociedad. Ustedes son las portadoras de la vida, las que educan, las que cuidan, las que luchan por un mundo más justo y equitativo. En este día especial, queremos rendir homenaje a su dignidad y a su indispensable papel en la construcción de un mundo más solidario y fraterno.

San Juan Pablo II, en su encíclica Mulieris Dignitatem, nos recuerda que «el hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios, han sido llamados a una común vocación: el amor» (MD, 7). Este amor no solo se expresa en el ámbito familiar, sino en todos los espacios donde la mujer, con su entrega y generosidad, transforma la sociedad. Por tal motivo, recordamos que la mujer no puede ser vista simplemente como un «complemento» del hombre, sino como una persona única e irrepetible, cuyo valor y dignidad depende de Dios y no del varón.

La historia de la salvación nos muestra cómo Dios ha elegido a mujeres para cumplir misiones fundamentales en su plan de amor. Desde Sara, que confió en la promesa de Dios; Débora, que lideró con valentía a su pueblo; Ruth, ejemplo de fidelidad y amor; y la misma María de Nazareth, la llena de gracia, modelo de fe y entrega total.

La Iglesia también se ha visto sostenida en fidelidad e impulsada por grandes mujeres, que movidas por la Gracia divina han sido pilares de nuestra Iglesia, tales como las primeras mártires Santa Inés, Santa Águeda y Santa Cecilia; o como las grandes mujeres doctoras en la

Iglesia como Santa Teresa de Jesús, Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Lisieux y Santa Hildegarda de Bingen; y muchas otras mujeres, que desde sus hogares, sus conventos, sus espacios de trabajo o sus obras misionales han continuado la obra del Evangelio.

No podemos ignorar las dificultades que las mujeres enfrentan hoy: La violencia dentro y fuera de su hogar, la trata de personas, el acoso constante, la explotación laboral, la discriminación y la desigualdad en el acceso equitativo a recursos y oportunidades, entre muchos otros retos que experimentan. Todas estas son situaciones que debemos enfrentar con urgencia.

Ante esta realidad, los obispos de México, siguiendo el llamado del Papa Francisco, queremos exhortar a todos, hombres y mujeres, para que sigamos luchando por una sociedad más justa, en la que la dignidad de la mujer sea reconocida y defendida en todo momento. Reiteramos nuestro compromiso de acompañar, apoyar y valorar a cada mujer, en sus luchas cotidianas y en sus sueños. Que el Día Internacional de la Mujer sea una ocasión para renovar nuestro compromiso con la igualdad, la justicia y la paz para todas ellas.

Que la Virgen María, ejemplo de fortaleza y fe, guíe nuestros pasos como Iglesia y acompañe a todas las mujeres brindándoles su consuelo y protección en su caminar.