En el Día Internacional de la Mujer, más de 350 mujeres provenientes de diversos territorios de la Amazonía se reunieron en el V Seminario “Mujeres y Niñas: Derechos, Igualdad y Empoderamiento”, celebrado en Abaetetuba, Brasil. “Estamos en primera línea de lucha y defensa de nuestros derechos, la naturaleza y los territorios”, afirmaron.
El encuentro, organizado por Cáritas Brasil, la Diócesis de Abaetetuba y la Red Eclesial Panamazónica (Repam), concluyó con una declaración de las mujeres indígenas, quilombolas, ribereñas, campesinas y urbanas, donde reafirmaron su papel como actoras políticas y defensoras de sus comunidades y territorios.
Riesgo como mujeres, defensoras y lideresas
Denunciaron el silenciamiento histórico de sus luchas y resistencias frente a los extractivismos, la agroexportación y el agronegocio, sectores que afectan directamente sus cuerpos, derechos y territorios.
También alertaron sobre la violencia estructural que enfrentan a diario, agravada por la crisis climática y las economías legales e ilegales que ponen en riesgo su seguridad y su soberanía alimentaria.
Además, señalaron que muchas líderes son víctimas de persecución, criminalización, feminicidios y otras formas de violencia sistemática sin recibir atención ni acceso a la justicia.
Espacios libres de violencia
Ante la realidad que enfrentan las mujeres en la Panamazonía, exigieron la creación de espacios libres de violencia, la garantía de sus derechos como defensoras del territorio y la participación activa en la toma de decisiones políticas.
También reclamaron acceso a educación, salud, agua limpia y políticas públicas que reconozcan sus saberes ancestrales y sus necesidades específicas: “Garantizar el ejercicio integral de nuestros derechos como mujeres y niñas”.
Como parte de sus propuestas, plantearon fortalecer redes de articulación entre organizaciones de mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas y ribereñas, así como visibilizar casos de violencia y acompañar procesos de lucha social. “No podemos quedar indiferentes como mujeres de fe somos llamadas a dejarnos conmover y ponernos en acción, desde el acompañamiento, visibilización y seguimiento de los procesos de lucha”, puntualizaron.
Nuestra llama no se apagará
“Nuestro empoderamiento es una llama que no se apagará y no descansaremos hasta alcanzar la justicia para todas las mujeres, especialmente para aquellas más vulnerables ante la violencia y los despojos: niñas, mayores, mujeres con necesidades especiales y defensoras de los derechos humanos”, con esta convicción, las mujeres panamazónicas reiteraron su entrega y lucha por la defensa de la vida y la dignidad, en un contexto donde sus voces continúan resistiendo a la exclusión y la opresión.
“Ni una menos, ni una más callada. ¡Nuestra llama, nuestra lucha: no se apaga ni se calla!”, concluye la declaración.
Nota reproducida en ADN Celam