Monseñor Aurelio Pesoa Ribera OFM, obispo del Vicariato Apostólico del Beni y presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, exhortó a la reconciliación y la fraternidad en un contexto de crisis nacional.
Este cuarto domingo de Cuaresma, el presidente del episcopado boliviano reflexionó sobre la parabólica del hijo pródigo (Lc. 15, 1-3. 11-32), en la que resaltó la figura del padre misericordioso que acoge con amor a su hijo extraviado, sin recriminaciones ni condiciones: “La Palabra de Dios nos invita a descubrir el rostro de Dios Padre que perdona y nos llama de nuevo a reconciliarnos con Él”.
También, recordó que la Palabra de Dios llama a la caridad y el amor fraterno: “Amor fraterno es construir un mundo en donde todos tengan las mismas oportunidades y derechos, en donde la libertad, la justicia sea igual para todos”.
La crisis en Bolivia y el llamado a la fraternidad
“También en nuestros tiempos somos testigos de pueblos hermanos enfrentados por la guerra, terrorismos, políticas insolidarias, sentimientos indolentes y endurecidos, países hundidos en el hambre. Ante esta realidad nuestro país no es la excepción”, señaló la autoridad eclesial.
En su mensaje, Mons. Pesoa advirtió que “será muy difícil compartir la mesa de la fraternidad si no nos miramos con el amor compasivo de Dios”.
“Esta mirada nueva es lo más importante que debemos introducir hoy en el mundo y en nuestra querida patria. Estos tiempos en donde la crisis, en nuestro país, día a día se va acentuando cada vez más, aquella crisis provocada por las personas y la que nos llega por la agresión a la naturaleza”, dijo el prelado ante la crisis que atraviesa Bolivia.
El amor fraterno es la identidad del creyente
El obispo explicó que el “Amor fraterno es cumplir y buscar soluciones reales a los problemas que nos aquejan y hacen sufrir, en estos días muchos de nuestros hermanos bolivianos. Es cumplir lo que se promete”.
Asimismo, señaló que “el amor fraterno se construye no con amenazas, descalificaciones o mentiras, sino cultivando espacio de diálogo sincero en donde, las personas, por pensar distinto no se sienta amenazado”.
En la ocasión, llamó a ser “constructores del mundo y de un país en donde el amor fraterno sea la identidad del creyente y en donde la igualdad y la justicia no sea solo el simple enunciado slogan de ‘todos somos iguales’, un país en donde nuestros hermanos indígenas, no tengan que caminar largas distancias en defensa de su territorio, su identidad y su cultura para ser escuchado en sus derechos y necesidades”.
La conversión y la misericordia de Dios
El presidente de la CEB reiteró que “Jesús hace saber del amor misericordioso del Padre. Dios acoge a quien abre su corazón a su llamado”.
Manifestó que la Cuaresma es un tiempo propicio para la conversión y el regreso a Dios: “Nunca los pecados podrían igualar la infinita misericordia de Dios”.
Al concluir la reflexión dominical, el Mons. Aurelio Pesoa Rivera instó a los fieles a seguir el ejemplo del hijo pródigo, que, después de perderlo todo, comprende que “lo único que tiene es el padre” y decide volver a él. “En este tiempo de Cuaresma, busquemos y dejemos encontrarnos por Dios”, concluyó.