Debido a su hospitalización en el Policlínico Gemelli, el Papa Francisco no pudo presidir la Misa del Jubileo de los Artistas, celebrada en la Basílica de San Pedro. En su lugar, el Cardenal José Tolentino de Mendonça, Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, leyó la homilía del Pontífice ante una multitud de fieles y artistas congregados en el Vaticano.
Testigos de la visión revolucionaria de las Bienaventuranzas
“Ustedes, artistas y personas de cultura, están llamados a ser testigos de la visión revolucionaria de las Bienaventuranzas. Su misión no sólo es crear belleza, sino revelar la verdad, la bondad y la belleza escondidas en los pliegues de la historia, de dar voz a quien no tiene voz, de transformar el dolor en esperanza”, con estas palabras el Santo Padre recordó a los artistas el ser testigos de la visión revolucionaria de las Bienaventuranzas.
“Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece”, citó el Papa, resaltando la necesidad de mirar la realidad con los ojos de Dios, quien reconoce la belleza incluso en la fragilidad y el sufrimiento.
El Pontífice también advirtió sobre la necesidad de discernir dónde se coloca la seguridad personal, contrastando las bendiciones con las advertencias evangélicas: “¡Ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen consuelo!”. En este sentido, animó a los artistas a ser sensibles a la realidad y ayudar a los demás a descubrir la belleza oculta en los pliegues de la historia.
Custodios de la belleza
“La verdadera esperanza se entrelaza con el drama de la existencia humana”, aseguró el Santo Padre. Citando al poeta Gerard Manley Hopkins, el Papa reflexionó sobre la grandeza de Dios reflejada en el mundo y la responsabilidad de los artistas de hacer visible esa grandeza: “Esta es la misión del artista: descubrir y revelar la grandeza escondida, hacerla visible a nuestros ojos y a nuestros corazones”.
El Pontífice aseguró que los artistas son “custodios de la belleza que sabe inclinarse ante las heridas del mundo, que sabe escuchar el grito de los pobres, de los que sufren, de los heridos, de los presos, de los perseguidos, de los refugiados. Veo en ustedes unos custodios de las Bienaventuranzas”.
En un contexto de crisis global, resaltó que el mundo necesita artistas proféticos y creadores de cultura que fomenten el diálogo y la esperanza: “El arte no es un lujo, sino una necesidad del espíritu”, afirmó, exhortando a los artistas a construir puentes en lugar de muros y a iluminar las mentes y encender corazones con su obra.
Una lógica invertida
El Papa explicó que la lógica de las Bienaventuranzas “es una lógica invertida, una revolución de la perspectiva”, donde el arte está invitado a participar de esta “revolución”: “El mundo tiene necesidad de artistas proféticos, de intelectuales valientes, de creadores de cultura”.
“Déjense guiar por el Evangelio de las Bienaventuranzas, y que el arte que hacen sea anuncio de un mundo nuevo”, alentó el Santo padre, reiterando la invitación a buscar, interrogar y arriesgar “porque el verdadero arte nunca es cómodo”.
Y para finalizar, el Santo Padre recordó que los dones recibidos deben ser utilizados en favor del prójimo, porque no son casuales, sino más bien un llamado: “La esperanza no es una ilusión; la belleza no es una utopía; el don que tienen no es una casualidad, es una llamada. Respondan con generosidad, con pasión, con amor.”
Nota reproducida en ADN Celam